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Transición tras transición: lo único que se mantiene es el cambio

Collage de maleta con flores secas

La única constante: el cambio que nos transforma

En estas últimas semanas he vivido días agitados y, a la vez, llenos de una extraña quietud. Como si varias puertas se cerraran suavemente y otras crujieran al abrirse, sin aviso. Lo que viene no es claro, pero se siente como una mezcla de vértigo, libertad y algo de miedo.

✦ El estudio ya no me hiere

Terminar otro ciclo universitario ha sido distinto a cualquier otra etapa académica que haya vivido. No se parece en nada a mi primera carrera, donde andaba buscando sin encontrar, con la frustración siempre al acecho. Esta vez me siento más enfocado. Hay un deseo genuino de aprender. Y, curiosamente, durante estas vacaciones no me habita esa tristeza melancólica que solía llegar junto al cierre de semestre. Claro que hay cansancio, pero no ese vacío desgarrador que antes me dejaban los ciclos de arte. Es un cansancio distinto. Uno más profundo, más humano, menos trágico.

✦ Decir lo que no cabía

He aprendido, también, a poner límites. A decir lo que siento sin necesidad de entrar en detalles, sin nombrar a nadie. Lo comparto porque me nace, porque necesito escribirlo. Durante años sentí que debía forzar ciertas emociones solo porque eran “parte de la relación”. Como si sentir afecto fuera una obligación. Pero no lo es. Hoy entiendo que una relación solo tiene sentido si ambas personas sienten lo mismo. Y si no hay reciprocidad o comprensión, lo que queda es un desajuste que se vuelve una falta de respeto. Y eso también cansa.

✦ La dirección que solté

Otra transición importante ha sido dejar mi cargo como director académico. No fue una decisión impulsiva; me tomó meses. Y sí, hay miedo. Ese cargo me definió durante años. Pero con el tiempo, esa etiqueta se fue desgastando. Me entregué por completo: no solo coordinaba programas, acompañaba procesos, caminaba junto a los alumnos en su deseo de ingresar a Bellas Artes. Pero había una espina que no podía ignorar: no comparto del todo la idea de Bellas Artes como institución. Y aunque intentaba advertirles lo que les esperaba, muchas veces sus ilusiones eran más fuertes que cualquier advertencia.

¿Cuánto de lo que damos es realmente vocación, y cuánto es obediencia silenciosa?

Hoy solo quiero detenerme unos días. Respirar distinto. Releerme. Sé que el camino que viene será más mío. Más flor que espina.

🌿 ¿Te acompaño?

Acompaño procesos creativos, momentos de replanteamiento vital, pausas necesarias.

Si estás transitando un cambio, una decisión o un cansancio parecido al mío, quizás podamos conversar.

Ofrezco mentorías íntimas, guía formativa y espacios donde el arte, la palabra y el cuerpo tengan lugar.

Escríbeme si sientes que esto también es para ti. 📩 joanbryam@gmail.com